martes, 13 de septiembre de 2011

Se acabó.

¿Qué es el verano? Para mí lo es todo. Es el momento más esperado en el año. No hay cosa que más ansie que el día 21 de junio, el día más largo del año, el día en el que dices " a partir de aquí ya empieza todo".
A partir de ahí empiezan los días a hacerse más cortos, pero siguen siendo largos. Empieza el sol, el calor, la ropa corta, empiezas a ver toallas de playa por la casa, bronceadores... Despertar tarde, mirar al cielo, y lo primero que ves es una capa azul, sin ninguna nube..
Recuerdo que cuando era pequeña, sabía el momento en que el verano empezaba, y era cuando veía la bolsa de la playa de mis padres a la puerta de casa. No sabía ni a dónde iríamos de vacaciones, pero tengo el recuerdo de estar metida en el coche, y en medio de una carreterucha, poder oler el mar. Y ahí estaba, la playa, con su arena, su brisa, sus gaviotas... Me encantaban los veranos cuando era pequeña, cuando los pasaba con mi hermano y mis padres, todos juntos.
Con el tiempo se disfrutan las cosas que hacías de pequeña de otra manera: ahora para divertirnos hacemos otras cosas, tenemos otras muchas preocupaciones... Echo de menos estar en la playa y que mi unica preocupación fuese si ya habían pasado las dos horas de digestión para meterme en el agua.
Y sí, se terminará el verano...el mejor momento de mi vida, la etapa más maravillosa de la vida de una persona... Pero lo que me consuela es que el verano es un placer que vamos a tener todos los años hasta que nos muramos, aunque no haya dos veranos iguales.

¿Qué nos quedará siempre? El recuerdo.






Ayer, septiembre de 2009. El calor, la brisa de principios de otoño, un nuevo curso. Como todos los viernes en Mieres, salimos. Estaba todo lleno, no había sitio en ningún lado, y terminamos en lo más deprimente de Mieres. En verdad, nos daba un poco igual, porque lo pasamos genial. Estábamos las cuatro, en un bar vacío, donde las pocas personas que habían eran gitanos, canis, chonis... Pero nos lo pasamos en grande.


Ayer, enero de 2010. Era el cumpleaños de Anais, nuestro primer sábado en Oviedo todas juntas. Todas tenemos el recuerdo de estar en un antro asqueroso, mientras Anais soplaba las velas de su bizcochito de chocolate. ¿A qué hora nos fuimos? Nos fuimos corriendo a las nueve, para cojer el tren de las nueve y media. El suelo estaba mojado, y nosotras corríamos hacia la estación para no perder el tren. Faltó el canto de un duro para perderlo, pero a fin llegamos a casa poco más de las diez.


Ayer, enero de 2010. El suelo de Mieres estaba cubierto de nieve. ¿Cuántos años hacía que no teníamos un invierno entre la nieve en Mieres? Era una tarde aburrida, con frío... Bastaba la casa de Alba para pasar la tarde, unos bombones de ferrero rocher, una cámara, y cinco amigas, para hacer una tarde perfecta. Cuando oscureció salimos a la calle para jugar con la nieve mientras nos hacían fotos. Tengo el recuerdo de llegar a casa empapada, llena de nieve, con frío... Pero estoy segura de que todas nos lo pasamos como unas crías.



Ayer, febrero de 2010. Era el carnaval de Oviedo. Cogimos el tren de las cuatro y diez de la tarde y nos fuimos directas al badulake. Hacía frio y tenía pinta de llover. Ese día conocimos a mucha gente, y juntas, lo pasamos en grande. Nos fuimos en el autobús de las diez y media de la noche. Fuimos corriendo hasta la estación de autobuses, lejiiiiiiiisimos de donde estábamos. A las once de la noche ya estábamos en casa después de un día perfecto.






Hoy, un año y medio después de todos esos momentos. Dejamos de ser inseparables, dejamos de darlo todo las unas por las otras, dejamos de importarnos, dejamos de ser 'amigas'. De alguna manera casi todas seguimos teniendo el contacto, casi todas seguimos saliendo juntas... Pero dejó de ser lo mismo hace muchísimo tiempo. No recuerdo cuándo fue el último día que salimos todas juntas, creo que de haberlo sabido lo hubiésemos todas aprovechado al máximo. Todas cambiamos. Todas dejamos de ser lo que éramos para terminar teniendo cada una su vida, sus historias.. y dejamos de contarnos esas historias entre nosotras a contárselas a otras personas.



Ahora, ya no somos cinco, ni seis. De ese grupillo solamente tres supieron seguir unidas. Quizás porque desde un primer momento habían congeniado entre ellas muy bien, quizás porque nunca tubieron motivos para enfadarse, ni para separarse... Qué se yo. Esas tres fuimos Anais, Andrea y yo. Sobran las palabras, con ellas me lo paso genial, y ellas lo saben. No quiero que dentro de un año y medio las cosas se rompan, quiero que sigamos unidas siempre, que nunca se termine.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Hasta siempre

¿Cuánto tiempo hace falta para cojerle cariño a una serie de personas? ¿Un mes? Es poco... pero...¿un mes viviendo con ellos? Es decir, despertando con ellos, desayunando con ellos, yendo a clase con ellos, comiendo con ellos, cenando con ellos...
En un principio todos éramos unos extraños, no había confianza, apenas hablábamos. No faltó mucho para hablar de cualquier tema unos con los otros, para empezar a querernos, para no imaginarnos cómo sería nuestra vida juntos, después de un mes viviendo las 24 horas del día.
No me arrepiento de nada, es más, soy feliz de haber cojido ese vuelo a Oxford, de haber tenido nuevas amistades, de haber conocido gente increíble...
Por más que lo pienso, no deja de correr el tiempo, cada vez está más lejano ese mes de julio, esas noches, esos madrugones, esos bailes en la discoteca...aunque para todos siga pareciéndonos que fue ayer cuando entrábamos con unas maletas cargadas de ropa, cargadas de ilusión por conocer gente, el lugar.. No olvidaré mi primer día allí, con miedo, con cansancio, perdida por Oxford, bajo la lluvia y el frío... Tampoco olvidaré que a las 19:30 quien no esté en Bonn Square se le cortarán los huevos y tendrá "plomo, plomo, plomo".
Allí todos aprendimos a valorar el tiempo, la comida, la gente de otros países, las culturas, los horarios... Aprendimos a valernos por nosotros mismos, sin que nadie nos ayudase. Llegamos siendo todos unos críos, unos niñatos, que nos decían a las 15:30 en el college y llegábamos diez minutos tarde, tirábamos la comida, preferíamos alimentarnos a base de hamburguesas de 1 pound antes que a la comida del comedor... Pero claro, salimos de allí apreciando mucho: salimos siendo mayores, maduramos.
El mejor recuerdo que me quedará de Oxford, creo que es la gente. La maravillosa gente que me pude encontrar allí. Ojalá volviéramos todos a vernos, ojalá haya otro reencuentro, aunque tenga que ver otra despedida.
Mi verano se terminó el día 4 de agosto, me despedí de esa gente, de ese sitio.. "Adios Oxford" dije por última vez, echando un último vistazo al Clive Booth, nuestra residencia.