lunes, 12 de septiembre de 2011

Hasta siempre

¿Cuánto tiempo hace falta para cojerle cariño a una serie de personas? ¿Un mes? Es poco... pero...¿un mes viviendo con ellos? Es decir, despertando con ellos, desayunando con ellos, yendo a clase con ellos, comiendo con ellos, cenando con ellos...
En un principio todos éramos unos extraños, no había confianza, apenas hablábamos. No faltó mucho para hablar de cualquier tema unos con los otros, para empezar a querernos, para no imaginarnos cómo sería nuestra vida juntos, después de un mes viviendo las 24 horas del día.
No me arrepiento de nada, es más, soy feliz de haber cojido ese vuelo a Oxford, de haber tenido nuevas amistades, de haber conocido gente increíble...
Por más que lo pienso, no deja de correr el tiempo, cada vez está más lejano ese mes de julio, esas noches, esos madrugones, esos bailes en la discoteca...aunque para todos siga pareciéndonos que fue ayer cuando entrábamos con unas maletas cargadas de ropa, cargadas de ilusión por conocer gente, el lugar.. No olvidaré mi primer día allí, con miedo, con cansancio, perdida por Oxford, bajo la lluvia y el frío... Tampoco olvidaré que a las 19:30 quien no esté en Bonn Square se le cortarán los huevos y tendrá "plomo, plomo, plomo".
Allí todos aprendimos a valorar el tiempo, la comida, la gente de otros países, las culturas, los horarios... Aprendimos a valernos por nosotros mismos, sin que nadie nos ayudase. Llegamos siendo todos unos críos, unos niñatos, que nos decían a las 15:30 en el college y llegábamos diez minutos tarde, tirábamos la comida, preferíamos alimentarnos a base de hamburguesas de 1 pound antes que a la comida del comedor... Pero claro, salimos de allí apreciando mucho: salimos siendo mayores, maduramos.
El mejor recuerdo que me quedará de Oxford, creo que es la gente. La maravillosa gente que me pude encontrar allí. Ojalá volviéramos todos a vernos, ojalá haya otro reencuentro, aunque tenga que ver otra despedida.
Mi verano se terminó el día 4 de agosto, me despedí de esa gente, de ese sitio.. "Adios Oxford" dije por última vez, echando un último vistazo al Clive Booth, nuestra residencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario